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CATEQUESIS PARA EL AÑO JUBILAR POR EL CENTENARIO DE lA APROBACIÓN PONTIFICIA DE LA A.M.M. |
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TEMA 2 – LA A.M.M. ¿QUÉ ES? (Sabemos qué es, pero necesitamos caer en la cuenta de aquello en lo que debemos centrar todos nuestros esfuerzos, en fidelidad al encargo de María) Es una Asociación que nace del deseo de la Santísima Virgen, expresado a Santa Catalina Labouré. Así lo describe ella en la Relación de las Apariciones que escribió en 1876. Dice que así se lo comunicó a su confesor, el P. Aladel, C.M.: “La Santísima Virgen quiere de Usted (P. Aladel) una misión más: quiere que de comienzo a una Orden, de la cual usted será su fundador y director. Se trata de una cofradía de Hijos e Hijas de María”. Las palabras de Santa Catalina pueden crear confusión: habla de “una Orden”, ella no matiza bien. Las órdenes, en la Iglesia, son las congregaciones antiguas de monjes y monjas, de votos solemnes y perpetuos. Sor Catalina habla, en realidad, de “una asociación”. Después la llama “cofradía”. Es un término más apropiado: “asociación normalmente integrada por laicos, en el mundo”. En su época y con la formación que ella tenía, no se matizaba mucho. En realidad, lo que la Virgen le pide al P. Aladel es que cree una asociación integrada por personas que se sientan “hijos e hijas” de María, en una relación filial, con todo lo que esto implica en la vida interior y en el compromiso externo. Según esto, podemos decir que la AMM, en su sentido más amplio, es una “asociación pública, aprobada por la Iglesia, a la que pueden pertenecer todos los cristianos que aceptan a María como Madre”. La Asociación tiene que ver con las Apariciones de la Virgen María a Santa Catalina Labouré. Por eso, el signo de pertenencia es llevar la Medalla bendecida e impuesta, y recitar frecuentemente la jaculatoria: “Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti!”. Cualquiera que cumpla estas condiciones es miembro de la AMM, aunque hay la posibilidad de implicarse en la asociación, con un compromiso mayor, para participar en las actividades propias de la misma, dando su nombre como miembro de pleno derecho. Esta inscripción se hace en los centros debidamente erigidos por medio de un patente y que tienen su sede en lugares concretos, como pueden ser parroquias, iglesias, colegios, etc. EL CONTEXTO VICENCIANDO EN QUE APARECE María transmitió su mensaje a una Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl. Y lo hace en un contexto vicenciano, es decir, de la Familia creada por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, en el siglo XVII, en Francia, y extendida después por todo el mundo, como de hecho lo estaba en el momento de las apariciones en 1830. La Virgen habla a una humilde novicia que se prepara para servir a los Pobres en el estilo en que los dos Fundadores enseñaron a hacerlo. Y le habla no sólo de las Hijas de la Caridad, sino también de los Paúles, fundados por el mismo San Vicente. Todo entra en el espíritu y vida de estas dos grandes ramas de la Familia, junto a las cuales ya existían otras, como las Voluntarias vicentinas (AIC) que son, de hecho, la primera institución creada por Vicente de Paúl, y a las que se unirán otras ramas en años posteriores, como la Conferencia de San Vicente de Paúl o también llamada “Sociedad de San Vicente de Paúl” (SSVP), en 1833, y las Juventudes de la Virgen Milagrosa en 1847 (JMV), y más tarde nuestra Asociación en cuanto tal, en 1909. Este contexto supone un espíritu en el ser y un modo en el actuar. El espíritu se define en el seguimiento de Jesucristo Evangelizador de los Pobres; y el modo de actuar, en el servicio de Jesucristo en la persona de los Pobres. Todo esto se encuentra perfectamente reflejado en el Mensaje de las Apariciones, especialmente en la Medalla. SUS FINES, SEGÚN EL DESEO DE LA VIRGEN MARÍA El fin de la AMM, tal y como lo comentamos en el documento de San Pío X, es honrar a la Santísima Virgen María, en el misterio de su Inmaculada Concepción. Conseguir este fin, supone ser buen “hijo e hija” suyos, participar en actividades centradas en la vida espiritual o en el apostolado, y sentirse en “comunión de corazones” con los otros miembros de la Asociación y de toda la Iglesia. CONCRETAR ESOS FINES EN LAS NOTAS DE LA AMM Realizar los fines de la Asociación supone un estilo en el ser y en el hacer. Es el matiz que nos distingue de otras asociaciones eclesiales o no. Al descubrir en nosotros este estilo, nos tendrían que identificar fácilmente como miembros de esta Asociación. Las notas que nos distinguen o que expresan lo que la AMM intenta ser, son: ECLESIAL: Unidos, de opción y de corazón, con toda la Iglesia de Jesucristo, especialmente en la persona del Santo Padre y de los Obispos Diocesanos. La realidad de la Iglesia, con sus notas divinas y con sus limitaciones humanas, las asumimos como Madre querida, a la que profesamos tierno afecto, aunque a veces encontremos en ella cosas que no nos gusten mucho. En esta nota “eclesial” nos sentimos “misioneros”, en primera línea o en retaguardia, tratando de abarcar con todo el corazón, personal o comunitario, a todos los seres humanos, especialmente aquellos que no viven aún el misterio de comunión y amor con sus hermanos, porque no se han encontrado suficientemente con Jesús de Nazaret. La tarea de EVANGELIZACIÓN es prioritaria para nosotros. MARIANA: María, camino hacia Jesús, lo es todo en la AMM. Su imagen bíblica, la doctrina teológica o devocional, y especialmente su valoración como Madre de la Iglesia y de todos y cada uno de sus miembros, constituye una preocupación y un gozo inmenso para todos nosotros. Llevados por la mano de la Virgen, tal y como se apareció a Santa Catalina, tratamos de descubrir su tarea maternal en toda la historia de la salvación, especialmente en el tiempo que nos toca vivir. VICENCIANA: Esta nota define nuestra preocupación evangelizadora y de servicio a los Pobres, en el estilo de Vicente de Paúl. Por esto tratamos de conocer bien al gran fundador, para llenarnos de su espíritu, sentir lo que él sentía y comprometernos en el servicio evangelizador de los hermanos a través del ministerio de la caridad. VALORAR LAS NOTAS DISTINTIVAS Las notas distintivas de la AMM son todo un PROGRAMA que asumimos desde el momento que dimos nuestro nombre a la Asociación. Son nuestro tema continuo de reflexión y examen. Y son, sobre todo, el gozo de cada uno de sus miembros. Como las asumimos como comunidad cristiana, son tema de nuestras conversaciones, en ellas meditamos de continuo y de ellas le hablamos al Señor y a María en nuestra oración. Las celebramos en nuestras fiestas y encuentros. Y sobre ellas programamos nuestros encuentros y actividades, especialmente las que tienen como centro el servicio en caridad de nuestros hermanos los Pobres. Sabemos que para vivirlas necesitamos estar muy unidos desde un auténtico amor cristiano. Por eso preocupación fundamental en nuestra Asociación es construir y vivir en auténtica Comunión, como encuentro de corazones, más allá de nuestras pobrezas humanas y limitaciones.
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