ENCUENTRO INTERNACIONAL DE LA ASOCIACIÓN DE LA
MEDALLA MILAGROSA
París – 15 al 20 de noviembre 2009
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Permítanme de nuevo decirles a todos ustedes: ¡BIENVENIDOS! A este “Encuentro Internacional de la Asociación de la Medalla Milagrosa” Le llamamos “Encuentro Internacional” porque, al no tenerlo establecido en nuestros Estatutos, no podemos llamarle “Asamblea General”. Después de este Encuentro, que tiene como objetivo la elaboración de nuestros Estatutos Generales, podremos, en adelante, celebrar nuestras Asambleas Generales, siendo la próxima dentro de cinco o seis años, dependerá de lo que decidamos durante estos días. En su carta de invitación a este Encuentro, el P. Enrique Rivas, Subdirector General, mencionó que iban a ser unos días muy hermosos pues en ellos vamos a hablar de todo aquello que amamos y tiene razón. Estamos aquí reunidos por nuestro amor a la Virgen María y, a la vez, nuestro amor a la querida Asociación de la Medalla Milagrosa. En el transcurso de todo este año hemos celebrado nuestro Año de Jubileo; ha sido un tiempo de agradecimiento a María por el mensaje de su manifestación a Santa Catalina Labouré y, al mismo tiempo, un momento de agradecer a la Iglesia por la aprobación de la Asociación hace cien años. Nuestra esperanza es consolidar la Asociación de la Medalla Milagrosa en este encuentro. Ciertamente vamos a tener que trabajar, y trabajar seriamente, tratando de tener claridad sobre los lineamentos generales que queremos llevar en nuestra Asociación, y esto será manifestado a través de los Estatutos Generales. Los Estatutos, al igual que las Normas o cualquier otro documento escrito que da orientaciones a una Asociación, una Congregación… lleva en si mucha experiencia. Yo puedo decir que el P. Rivas ha trabajado duro, con nosotros en el Consejo, referente a todo lo que es el documento de base de los Estatutos Generales que hoy tenemos. Hemos revisado una y otra vez los diferentes aportes que han hecho algunos de los países, aunque fueron muy pocos en comparación de los cincuenta y tres países en donde existe la Asociación de la Medalla Milagrosa. Los aportes fueron valiosos y hemos tratado de incorporar todo aquello que nos pareció significativo para la elaboración de los Estatutos. De nuevo quiero hablar de esta experiencia de haber vivido la Asociación en diferentes lugares del mundo y en diferentes culturas. No pretendemos que la Asociación sea uniforme, lo que deseamos es que haya unidad en las diferentes expresiones, manifestaciones del nuestra devoción a la Medalla Milagrosa, en nuestra manera de ir difundiendo su mensaje en los diferentes países. Fuera del trabajo, que va a ser serio y en el que deseamos tener la participación de todas las personas presentes para que de veras sea un documento que viene de la base, deseamos, al mismo tiempo, que ésta sea una oportunidad para rezar como Asociación aquí, en nuestra Sede religiosa que es la rue du Bac, la oportunidad de profundizar más nuestro Amor a la Virgen María e ir fortaleciéndonos para llevar este mensaje a todos los que desean oír hablar del amor de Dios, a través del amor a su Madre María. También que ésta sea una oportunidad de conocernos, somos una Asociación Internacional y, obviamente, nuestra mejor experiencia es la de nuestra propia Asociación en nuestra área local. Tal vez tenemos un poco de conocimiento a nivel nacional, pero ésta es una Asociación Internacional y nuestro deseo es ir estrechando lazos entre nosotros, para que este mensaje sea conocido universalmente y ver que este amor para con nuestra Madre María y su Hijo Jesucristo, manifiesta también nuestro amor al mundo entero, Esperamos que no sea solamente un tiempo de trabajo, tiempo de oración, tiempo de conocimiento mutuo si no la oportunidad de disfrutarnos como hermanos y hermanas, miembros de la Familia Vicentina que somos. Que esta alegría, que se puede ir profundizando entre nosotros y viene de la misma alegría que nuestra Madre María manifiesta en el momento del Magníficat, ese gran saludo a su prima Isabel como respuesta a este encuentro de amor con ella y también entre las criaturas que están dentro de sus vientres, sea la oportunidad de expresar el gozo de saber que somos amados por Dios. No tengo más que decirles, solo que esto es lo que vamos a tratar de poner en práctica a través de todo lo que nos han presentado aquí. Seguro que P. Enrique va a ayudarnos a que seamos puntuales en la participación en cada una de las actividades. Me alegra mucho poder estar presente con todos ustedes, todos somos miembros de la Asociación de la Medalla Milagrosa y miembros que tenemos derecho a hablar y dialogar entre nosotros, sea como sacerdotes, sea como Hijas de la Caridad, sea como laicos comprometidos en nuestra Iglesia. Esto es único en la Asociación, esta rama de la Familia Vicentina es una rama a la que pertenecen, plenamente, miembros de cualquier estado vocacional. Vamos a manifestar, al resto de la Familia Vicentina, nuestra capacidad de trabajar juntos, como equipo, como Asociación Internacional, para cumplir con nuestro deber que es el ir promoviendo este amor a Nuestra Madre y este amor a su Hijo Jesucristo. Concluyo pidiéndole al Señor que nos ayude a ser fieles a nuestro lema “cien años en camino con María Milagrosa, en gratitud y creatividad” Que esta celebración sea un motivo de gratitud y que el Señor nos llene de creatividad para dar continuidad a esta bella misión que a todos nos ha sido encomendada. Que Dios les bendiga.
G. Gregory Gay, C.M. París, 16 noviembre 2009
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