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Carta de presentación de Father G. Gregory Gay, C.M., Director General
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Por P. Charles Shelby, C.M., Coordinador Internacional |
14 de Septiembre del 2004A los miembros de la Asociación de la Medalla Milagrosa Queridos hermanos y hermanas, ¡La Gracia y la paz de nuestro Padre Dios y de nuestro Señor Jesucristo, este con todos ustedes, miembros de la Asociación de la Medalla Milagrosa! Mi nombre es Gregory Gay. Soy el nuevo Superior General de la Congregación de la Misión y por lo tanto tengo el privilegio de ser el Director General de la Asociación de la Medalla Milagrosa. Quisiera empezar contándoles alguno de mi historia personal. Soy originario de los Estados Unidos, de un pequeño pueblo en las afueras de Baltimore, Maryland. Nací en 1953, hijo de George y Jeanne Gay. Soy el segundo de diez hijos. Crecí viviendo la fe Católica de una manera muy sencilla, en un camino de devoción. El tiempo favorito para vivir mi fe fue durante la Cuaresma cuando mi madre y yo íbamos a Misa por la tarde. Recuerdo a lo largo de mis años escolares acompañándola en aquellos momentos Eucarísticos especiales. Fui presentado a la Congregación de la Misión por mi tío abuelo que era también un misionero Vicentino. Él trabajó, tanto como Subdirector de las Hijas de Caridad como misionero en la República de Panamá. Cuando él era ya mayor pasaba sus vacaciones con mi familia, entonces yo tenía la oportunidad de escuchar las maravillosas historias sobre sus experiencias con las Hijas de Caridad y sobre en la misión de Panamá. Pienso que ese testimonio de trabajo con los pobres despertaron en mí el deseo de hacerme misionero Vicentino - la gracia de Dios fue actuando. Ingresé a la Congregación de la Misión al salir de la escuela secundaria y comencé mis estudios de universidad en la Provincia Oriental de la Congregación (Filadelfia) la casa de filosofía en ciudad de Niágara Falls, NY. Era una residencia donde vivimos 40 de nosotros y estudiamos en la Universidad de Niágara (Universidad de la Congregación de la Misión). Después hice mi Seminario Interno, o lo que las comunidades religiosas llaman noviciado, en Filadelfia, Pennsylvania. Hice mis estudios de Teología en el Seminario María Inmaculada en Northampton, Pennsylvania donde recibí dos grados, una Maestría en Teología y otra Maestría en Divinidad. Después fui ordenado el 24 de Mayo de 1980, me pidieron hacer estudios más avanzados en la Universidad Católica de América pero esta no fue una experiencia muy larga. Salí de estos estudios doctorales después de un semestre y pedí a mi provincial me enviara a las misiones en Panamá. Mi petición no recibió una respuesta positiva sino hasta después de cinco años. En estos cinco años intermedios trabajé como subdirector de nuestra casa de filosofía, donde había sido estudiante. Fui profesor a medio tiempo y capellán en la Universidad de Niágara. Finalmente, en 1985, me destinaron a las misiones en Panamá. Durante los cuatro primeros años, trabajé en una sección rural, asistiendo a 25 pueblos, a los que llegaba a caballo. Esta fue una de las etapas de las que guardo los mejores recuerdos de mi vida sacerdotal. Fui formado por la misma gente, los pobres, ellos me enseñaron a vivir más profundamente mi fe. Más tarde mis superiores me pidieron trasladarme a nuestro programa de formación, que daba sus primeros pasos en Panamá. Tenía algunos años de experiencia en acompañamiento a nuestros estudiantes de filosofía, nuestros estudiantes de teología, y luego como Director del Seminario Interno. Este fue uno de los momentos que más disfruté trabajando en formación, al tener la oportunidad de acompañar a estos jóvenes llevándoles a un conocimiento más profundo de la espiritualidad de San Vicente de Paúl. A Continuación trabajé como párroco por el periodo de un año. Tenía la responsabilidad de 25 comunidades y la oportunidad de trabajar en la preparación y formación de líderes laicos acompañándolos en la dirección de sus comunidades y en la profundización de su compromiso de fe en Dios y con su prójimo. Aprendí mucho siendo visitador. Centroamérica es una pequeña provincia de 40 misioneros que trabajan en cuatro países, con el deseo de profundizar el compromiso con el pobre, la formación de los laicos, y al mismo tiempo a un compromiso más radical de parte de los formandos y sus acompañantes de vivir en realidades de insersión que les permitieran una mayor cercanía con los pobres. Fui Visitador por el período de cuatro años y después fui reelegido por cuatro años más. Al comienzo del primer año de mi segundo período, fui elegido por los delegados de nuestra Asamblea General para ser el nuevo Superior General. Esta es mi historia. Otra cosa que desde entonces he aprendido sobre la Asociación, la cual me gusta y tengo la esperanza de ver todavía más desarrollada a nivel mundial es, el crecimiento no sólo del apostolado de la oración, sino también del apostolado de servicio directo al pobre, de diversas maneras, por parte de los miembros de la Asociación de la Medalla Milagrosa. Tales apostolados podrían ser realizados visitando personas ancianas, abandonas o discapacitadas, a aquellos que están en los hospitales, o en las cárceles. Podemos tomar como guía el Capítulo 25 de evangelio de San Mateo, donde el Señor claramente nos invita a servirlo en los pobres: Quiero animar a los miembros de todo el mundo en la Asociación de la Medalla Milagrosa, a seguir creciendo en su amor y devoción a nuestra Santísima Madre y demostrar ese amor con el testimonio del servicio a los pobres, de cualquier modo ustedes son capaces de hacer esto, por el servicio directo o indirecto, por el rezo, o la ayuda financiera. La Santísima Virgen fue la primera en decir “sí” para seguir a Jesús, el Evangelizador de los Pobres. Ella es más que un modelo para nosotros. Ella es un ejemplo que inspira nuestra manera de vivir la fe cristiana, llevándonos a la santidad y a la felicidad en el servicio al Señor. Ella nos ama diariamente y nos hace capaces de vivir amando. María nos demuestra que Dios es bueno en todo tiempo. Dios les ama y les bendiga. Gracias por su ejemplo. Su hermano en San Vicente,
G. Gregory Gay, C.M.
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