ESTATUTOS GENERALES DE LA ASOCIACIÓN DE LA MEDALLA MILAGROSA
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I-ORIGEN 1.Origen de la Asociación La Asociación de la Medalla Milagrosa es un vivo y perenne memorial de las apariciones de la Inmaculada Virgen María en 1830. En esta aparición, la Virgen mostró un modelo de la medalla, que al ser acuñada se extendió rápidamente en muchos países. Fue el pueblo mismo quien la llamó "milagrosa" debido a los innumerables favores que Dios concedía por medio de ella. La Asociación nació para transmitir el mensaje de la Medalla, como una catequesis de la Historia de la Salvación, ofrecida por la misma Virgen María, para aquellos que tienen un corazón sencillo. 2. Aprobación Pontificia La Asociación de la Inmaculada Concepción de la Sagrada Medalla ha sido aprobada y reconocida para toda la Iglesia, con Fines y Estatutos propios, por el Breve Dilectus filius, de Pío X, del 8 de julio de 1909. La aprobación de 1909 supuso vincular la Asociación a la Dirección del Superior General de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad. Los Estatutos han sido revisados y aprobados de nuevo por la Congregación de Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica el 19 de febrero de 1998. (Prot N.P. 53-1989). 3. La sede religiosa y devocional es: 4. La sede funcional es el lugar de residencia del Subdirector General II-NATURALEZA La Asociación de la Medalla Milagrosa es una asociación de fieles (can. 298), integrada por laicos, clérigos y miembros de institutos de vida consagrada o sociedades de vida apostólica, que, trabajando unidos, buscan fomentar una vida más perfecta en comunión y realizar actividades apostólicas por medio de la difusión del mensaje de la Santísima Virgen a Santa Catalina Labouré en 1830. Se caracteriza por tres notas: 5. Eclesial 6. Mariana 7. Vicentina III-DEL FIN Y LOS MEDIOS 8. La Asociación tiene como finalidad: 9. Medios IV. VIDA ESPIRITUAL 10. Los miembros de la Asociación tienen conciencia de que una vida interior y comunitaria, sólidamente construida y vivida, da fuerza y valor al testimonio que la Asociación se propone vivir a través de sus fines. Además de todo lo que abarca vivir una vida cristiana, asumida con profundidad y gozo, la Asociación trata de expresarse en unas virtudes que nacen de las notas propias: 11. –(ORAR Y CONTEMPLAR) ORACION Y CONTEMPLACIÓN. Invitados por María (“Venid al pie del altar…” “Oh María… ruega… que recurrimos…”) los miembros de la Asociación cuidan el encuentro con Dios en la oración y contemplación, tanto personal como comunitaria. La fuerza de este ejercicio sostiene a toda la Asociación y la capacita para salir al encuentro evangelizador de los demás seres humanos. Esto supone: cuidar personal y comunitariamente el ejercicio de la oración y contemplación 12. –(AMOR FRATERNO) COMUNIÓN de encuentro en el Amor evangélico, como tarea y gozo, a ejemplo de María, reunida en el cenáculo con la Iglesia naciente. Esto da ser a la Asociación, la une, le invita a celebrarlo en la liturgia y encuentros, y también la vincula a la Iglesia. Esto supone: Búsqueda de una expresión de vida personal y comunitaria en Caridad que resulte significativa ante el mismo mundo (Jn 13,35; Hch 2,42-47; 4,32-35). Esta Comunión se expresa, desde la nota Eclesial, en el sentir con la misma Iglesia y participar comprometidamente en su vida y ministerios. 13. –(EVANGELIZAR) EVANGELIZACIÓN: Llevar Vida a los hermanos, a ejemplo de María, en el misterio de la Visitación, reconociendo continuamente las maravillas del Señor y cantando su alabanza porque “levanta del polvo al desvalido”. Esto supone: Intentar vivir las actitudes de María de Nazaret, respecto a Dios y a los hermanos, para anunciarles la buena nueva de Jesucristo, especialmente a las familias. 14. –(SERVIR) SERVICIO: SERVIR A CRISTO EN LOS POBRES, permaneciendo de corazón junto a ellos, como María en casa de su pariente Isabel, y en el estilo característico de toda vocación vicenciana. Esto supone: Vivir el espíritu contemplativo vicenciano que nos impulsa a expresar la caridad y realizar la justicia, corporal y espiritualmente, en el servicio a Jesucristo en los Pobres. La vida espiritual informa todas las expresiones de vida de la Asociación, concretizadas en: La Asociación fomenta esta vida espiritual por medio de un Camino de vida propio, un texto que sirve de inspiración o regla de vida para toda la AMM, y que considera como uno de los medios fundamentales para vivir en sencillez sus fines. 15. Indulgencias Los miembros de la Asociación de la Inmaculada Concepción de la Sagrada Medalla gozan de las indulgencias concedidas a perpetuidad por el rescripto de la Penitenciaría Apostólica dado el 27 de Octubre de 1995, y completadas en los Estatutos aprobados el 19 de febrero de 1998. (Prot. N. . 53-1989): en el día de la imposición, 16. Fiesta Litúrgica propia La Fiesta principal de la Asociación se celebra el 27 de Noviembre, en el que se recuerda la Manifestación de la Virgen de la Medalla Milagrosa a Santa Catalina Labouré. V-MIEMBROS 17. Miembros en general “Todos los fieles de uno y otro sexo pueden pertenecer a esta Asociación y participar de sus privilegios, con tal que lleven sobre su pecho pendiente del cuello la Sagrada Medalla, bendecida e impuesta… Los socios se complacen en repetir con frecuencia la invocación: "¡Oh María, sin pecado concebida; ruega por nosotros, que recurrimos a ti !".” (San Pío X, Estatutos, arts. 5 y 7) Esto significa: La Sagrada Medalla es un regalo para todos y quien la reciba y la lleve con devoción y confianza es considerado miembro de esta Asociación. 18. Miembros comprometidos Todas las personas que habiendo recibido una formación específica y habiendo expresado su deseo de pertenecer a la Asociación, y que se comprometan con los fines de la misma, son miembros comprometidos de ella. Es necesario hacer este compromiso de un modo significativo, por medio del rito de recepción y por la inscripción en el Libro Registro de miembros de la Asociación. 19. Derechos y Responsabilidades de los miembros comprometidos 19.1 Derechos: Gozar de todos los beneficios espirituales que la Asociación concede a sus miembros y tener voz activa y pasiva en su participación dentro de ella. 19.2 Responsabilidades: Comprometerse a observar los Estatutos y participar activamente dentro de la Asociación. Tomar parte en los actos programados para recibir formación y participar en el apostolado propio. 20. Recepción de sus miembros comprometidos Para que una persona llegue a formar parte de la Asociación, como miembro comprometido, se le pedirá: VI. GOBIERNO 21. Nivel General 21.1 Director General. Esta Asociación se rige por la autoridad de un Director General, que es el Superior General de la Congregación de la Misión y de la Compañía de las Hijas de la Caridad, tal y como fue nombrado por la Santa Sede (Breve Dilectus filius, del 9 de julio de 1909). 21.1.1 Competencia del Director General Compete al Director General: 21.2 Asamblea General La Asociación es una Asociación de fieles en la Iglesia, bajo la dirección del Superior General de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad, y en solidaridad con todas las otras ramas que forman la Familia Vicenciana. Se gobierna a tenor de las disposiciones del Derecho Canónico universal y de los propios Estatutos. La Asamblea General trata de promover la participación y comunión de cada miembro en la Asociación. Se realizará, al menos, cada cinco años. 21.2.1 Participantes en la Asamblea General Participan el Consejo General, y por cada Asociación Nacional con Estatutos aprobados, su Director Nacional, la Hermana Delegada y dos laicos. Todos tienen voz y voto. Las Asociaciones Nacionales que aún no tienen sus Estatutos aprobados, podrán enviar dos representantes, de los cuales uno es el Director Nacional o la Hermana Delegada, y el otro un laico. 21.2.2 Los objetivos de la Asamblea General son: 21.2.3 Toma de decisiones Excepto en lo concerniente a la revisión de Estatutos, todas las demás decisiones son hechas por mayoría absoluta. Si después de dos escrutinios la votación permanece en condición de igualdad, el Director General por su voto puede dirimir dicha igualdad. 21.3 Subdirector General El Subdirector General es un miembro de la Congregación de la Misión o de otra rama de la Familia Vicenciana, nombrado por el Director General para ayudarlo en el cumplimiento de sus funciones. 21.3.1 Funciones Su autoridad está delegada por el Director General como se describe a continuación, y en ocasiones marcadas puntualmente por el mismo Director General. Las principales funciones del Subdirector Internacional son las siguientes: 21.3.2 Duración en el cargo El mandado del Subdirector General será de cinco años, podrá ser nombrado para un segundo mandato de cinco años no renovable. 21.4. El Consejo General 21.4.1 Miembros Además de los miembros elegidos por la Asamblea, forman parte del Consejo General: el Director General, el Subdirector General y una Consejera General de las Hijas de la Caridad, el secretario(a) ejecutivo y el tesorero, si son personas distintas. Ellos son los "Responsable mayores" (Cf. Canon 318 & 2) de la Asociación. 21.4.2 Reuniones El Consejo General se reunirá, al menos, 1 vez al año. Esta reunión es convocada y presidida por el Director General o quien él designe. 21.4.3 Funciones 21.4.4 Duración de los cargos: El Presidente y los otros tres miembros laicos ejercerán su oficio cinco años, y podrán ser reelegidos para un segundo mandato solamente. 21.5 Funciones del Presidente General: 21.6 Secretariado General 21.6.1 Constitución Estará constituido por el Presidente General o uno de los laicos del Consejo General nombrado por el Presidente General, el Subdirector General, un/a secretario/a ejecutivo/a y el/la tesorero/a general, si es persona distinta del Secretario/a ejecutivo/a. 21.6.2 Funciones del Secretario/a General 21.6.3 Duración en el cargo. La duración en el cargo es de cinco años, pudiendo ser nombrados para otro mandato. 22. Nivel Nacional Para erigir una Asociación Nacional se requiere la aprobación de sus Estatutos Nacionales, elaborados conforme al Derecho Canónico y a los presentes Estatutos Generales, por el Director General. El Director Nacional informará al Director General, a través del Secretariado General, sobre la marcha de la Asociación en el país. Esto lo hará al menos una vez al año. 23. Nivel Local La verdadera vida de la Asociación se expresa en las actividades de los Consejos Locales. Para comenzar un nuevo grupo o centro de la Asociación, es necesaria la aprobación del Consejo Nacional y el consentimiento por escrito de la autoridad eclesiástica competente, en virtud del derecho común y del propio. VII. FINANZAS 24. La Asociación de la Medalla Milagrosa no tiene carácter lucrativo. Sus miembros son conscientes que los bienes se administran como patrimonio de los pobres, y han de estar al servicio de la Asociación y sus fines apostólicos. Tanto el Consejo General, como los Consejos Nacionales y los Centros Locales nombrarán un Tesorero que se encargue de administrar los bienes de la Asociación según los fines de la misma y bajo la dirección de los Consejos respectivos. Para el funcionamiento del Consejo General y del Secretariado General, la Asociación en cada país abonará una cuota anual fijada en Asamblea General. VIIl. DISPOSICIONES GENERALES 25. Insignia La insignia de la Asociación de la Medalla Milagrosa es la misma Medalla tal como aparece en el logotipo que se pone a continuación:
Cada Asociación Nacional es libre para adoptar en su propio país otros distintivos, sin suprimir la insignia de la Asociación adoptada para todo el mundo. 26. Disolución de la Asociación El Director General, podrá pedir a la Santa Sede la disolución de la Asociación por causa justificada. IX - Exhortación Final 27. Los miembros, conscientes de que María, "asunta a los cielos,... no abandonó su misión salvadora, sino que con su múltiple intercesión continúa procurándonos los dones de la salvación eterna" (Lumen Gentium, 62), procuran repetir con frecuencia las palabras que aparecen en la medalla, "Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti”. Sin embargo, deben recordar que la verdadera devoción no consiste ni en un sentimiento pasajero y sin frutos ni en una credulidad vacía. Al contrarío, procede de la fe, que nos lleva a reconocer la grandeza de la Madre de Dios y nos anima a amar como hijos a nuestra Madre y a imitar sus virtudes" (Lumen Gentium, 67). |
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